Mis Primeras Fiestas Patrias Argentinas

El pasado 25 de Mayo en Argentina se conmemoró una de las fechas patrias más importantes como es la Revolución de Mayo. Y ahora que estoy viviendo en Argentina (y que estoy de novia con un argentino re patriota) me dieron ganas de conocer más sobre la historia y cultura de este hermoso país. Dado que mi pelado es muy ordenado, él ya había organizado todo un crono-grama con actividades para hacer ese día y vivir un 25 de Mayo 100% patriota.

Mi viernes empezó a las 8:30 de la mañana cuando tuve que levantarme para terminar de arreglar mi bolsa y los implementos de la cámara. Una hora después (tenía a Martín esperando desde las 9 AM en el subte) por fin estaba lista y salí de casa para juntarme con el nene y así empezar nuestra travesía patriotica.

Nuestra primera parada fue en la 9 de julio, en pleno Obelisco de Buenos Aires. Una vez que llegamos allí empezamos a caminar hasta encontrarnos con el Gran Café Tortoni, el cual es uno de los cafés más antiguos e históricos de la ciudad de Buenos Aires.

Inaugurado en 1858, ahora cuenta con más de de 160 años de trayectoria que podemos ver reflejada en cada una de sus paredes que están repletas de obras de arte cuyos autores consideraron al Tortoni como su segundo hogar. Este café es muy famoso por haber acogido a un sin fin de pintores, escritores y periodistas, que con el tiempo le dieron renombre y fama al lugar.

Desayunamos media lunas y churros con café con leche. Luego dimos un par de vueltas por el lugar para apreciar el bello arte que exponían en cada uno de sus rincones, y cuando encontramos el mini teatro (donde se realizan presentaciones de tango para los clientes), era ley que nos teníamos que tomar una foto justo ahí siendo el centro de atención.

Después de desayunar empezamos a caminar hasta la plaza de Mayo, pero dado que el Presidente se encontraba en la catedral habían bloqueado todas las vías cercanas y no pudimos acercarnos hasta que él se fue. Igual disfrutamos mucho cuando los granaderos desfilaron con sus caballitos frente la Casa Rosada cantando la Marcha de San Lorenzo. Y mientras todo esto sucedía yo estaba agitando mi banderita como toda una hincha enloquecida.

En plena Avenida de Mayo como era de esperarse se encontraban distintos puestos vendiendo escarapelas, pines, globos y banderas argentinas. Y como quería sentirme patriota (y porque amo sentirme como nena de 6 años) le pedí a Martín que me comprara una banderita argentina, y como bonus él me compró una escarapela de la bandera, así que podrán imaginar como me veía. Fan de Argentina pero a morir.

Luego nos infiltramos dentro de la plaza de Mayo para ir a visitar al Cabildo. Estuvimos en el museo del Cabildo durante un par de horas, mientras Martín me contaba algo de historia Argentina para luego sacarnos esta fotin al final del recorrido.

Después caminamos por Puerto Madero cerca de los restaurantes que están bordeando al Río de la Plata y justo después de pasar el Puente de la Mujer nos encontramos con la Fragata. Ahí nos divertimos sacándonos fotos al estilo Titanic y reviviendo viejos recuerdos de nuestra infancia.

No puedo creer que haya pasado tanto de aquel inolvidable día. Hoy estoy terminando de escribir este post un año después y me alegra contarles que aún seguimos haciéndonos los tontos cada vez que podemos.

Te amo coso. Gracias por esta aventura.

Martín detrás la obra de alguien no tan importante (ya que no recuerdo su nombre) en un museo argentino.
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